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La crisis del parto
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La crisis del parto

<p>El parto es un acontecimiento <span style="text-decoration:underline;">muy</span> personal y sexual, y como tal debe ser respetado desde la libertad de elección de la mujer. Para muchas mujeres no es así. Las investigaciones muestran que a una de cada veinte nuevas madres se le diagnostica estrés postraumático después del parto. Muchas otras lo sufren pero sienten que los médicos no serán capaces de ayudarlas, así que, o no se lo cuentan a su médico de familia o buscan la ayuda de otro médico pero nunca consiguen un diagnóstico, o erróneamente se les diagnostica depresión. Inmediatamente después del parto se quedan en shock, aliviadas de que su suplicio haya terminado. Pueden incluso estar eufóricas y darle las gracias al obstetra que, según les han contado, ha salvado a su bebé de un desastre. Pero después de unas pocas semanas, a esto le sigue la confusión interna, con flashbacks, pesadillas y ataques de pánico. Muchas mujeres evitan quedarse embarazadas otra vez porque no pueden hacer frente al hecho de pasar nuevamente por el mismo suplicio. El pánico se calma con el tiempo y piensan que han aceptado la experiencia. Empiezan otro embarazo y, después de unos pocos meses, todo vuelve de repente y se encuentran en estado de terror. El próximo parto puede estar a tan solo unas semanas. ¿Por qué el parto es traumático? No es solo una cuestión de dolor físico. Las mujeres están traumatizadas porque son tratadas como máquinas que están en un constante riesgo de romperse. Están traumatizadas porque sienten que son succionadas por un sistema médico que les priva de cualquier control sobre lo que les está sucediendo.</p>
La mente del bebé recién...
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La mente del bebé recién...

<p>Esto es una descripción. ¿Qué es lo que ves al observar los brillantes ojos de un recién nacido mirándote fijamente? ¿Son realmente los de una persona? ¿Este bebé que frunce el ceño en silencio o se pone rojo de rabia puede pensar y sentir? A pesar de su pequeño tamaño produce un convincen­te ruido, pero ¿está diciendo algo en realidad? Hasta hace poco existían muchas teorías sobre los recién nacidos pero eran pocos los hechos conocidos. Durante innumera­bles siglos han estado separados del resto de nosotros por un velo de ignorancia. Aunque hayamos permanecido tan cerca de ellos, hemos ignorado lo sorprendentes que son. La sabiduría popular acerca de los recién nacidos se basaba en las patentes limitaciones de su tamaño, peso y fuerza muscular. Por consiguiente, aunque se describieran a veces como unos seres adorables, se les consideraba incapaces, infrahumanos, prehumanos, torpes e insensibles y, como tales, eran tratados. La ciencia del siglo XX sostenía que los llantos de los recién nacidos eran meros sonidos «casuales»; sus sonrisas sólo «gases», y sus expresiones de dolor, simples «reflejos». La falsa información que ha existido sobre ellos ha hecho que la tarea de la crianza de los hijos fuera más difícil, y la primera infancia, más desdichada. Ahora está surgiendo un futuro más brillante para los bebés, ya que en los últimos veinticinco años se ha estado investigando sobre ellos. La combina­ción sin precedentes del interés que han despertado, de las grandes sumas de dinero público y privado invertidas y de los innovado­res métodos de estudio empleados han producido una nueva informa­ción en gran parte sorprenden­te. Las contribu­cio­nes a nuestro creciente conoci­miento sobre el recién nacido proceden de diversos campos científicos, desde la embriología hasta la psicología.</p>
La nueva revolución del...
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La nueva revolución del...

<p>Ya no hay excusas. La ciencia está demostrando con una evidencia abrumadora que favorecer el proceso espontáneo del parto y el posparto supone una inversión a largo plazo en salud física, emocional, mental y social de las madres y sus criaturas. Los estudios demuestran que cada intervención no necesaria conduce a nuevas intervenciones, que estas incrementan el riesgo para la salud de madre y bebé y que pueden generar secuelas físicas y emocionales a largo plazo, condicionar el éxito de la lactancia materna y debilitar el vínculo afectivo entre ellos. La crudeza de las rutinas hospitalarias, su innecesariedad en la mayoría de los casos, la arbitrariedad con la que se decide aplicarlas y el hecho de que a menudo se imponen de forma expeditiva hacen de la atención medicalizada al parto un ámbito de represión y violencia contra la mujer y el bebé normalizada y asumida. El pretexto, siempre, ha sido la seguridad. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que la seguridad del parto normal no depende del uso de tecnologías sofisticadas que someten a la mujer, inhiben el parto y sustituyen su fisiología, sino del respeto a las condiciones que favorecen su progreso espontáneo: intimidad, entorno adecuado, libertad de movimientos y de expresión, sentirse segura y, sobre todo, una tecnología punta llamada respeto. No en todos los países se medicaliza la asistencia: no por casualidad los sistemas de atención al parto más modernos y respetuosos corresponden a los países más avanzados en materia de derechos de la mujer y de los ciudadanos. Y los países con tasas más bajas de intervenciones son también aquellos que presentan los mejores resultados perinatales del mundo, en todos los aspectos. Pero no nos engañemos: la evidencia científica produce pocos cambios allí donde la mentalidad no cambia. Por ello, el primer paso es la toma de conciencia de todas las partes implicadas sobre la importancia y la trascendencia de lo que sucede en esa etapa crucial de la vida.</p>
La placenta
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La placenta

<p>Imagínate un mundo en el que cada ser humano nace con una capacidad intacta para Amar. ¡Creémoslo ahora! La Placenta. El Chakra Olvidado acoge el respeto por la Cultura y el respeto por la Naturaleza, al tiempo que se basa firmemente en la investigación científica, que confirma lo que las comadronas ya sabían desde hace mucho tiempo: los protocolos más respetuosos, más a su debido tiempo, los menos invasivos, son los mejores. Este libro trata de resolver el milagro de la reproducción sexual en toda su complejidad. ¿Sería posible hablar de madres, de bebés o de sus Placentas sin profundizar en el reino del Espíritu? Por supuesto que no; la sexualidad es territorio sagrado. Aún así, para mí el concepto de religión/espiritualidad es un misterio total. No tengo ni la menor idea de lo que puede ser o parecer «Dios» o «Dios-nosotros». Me gustaría tener la capacidad de poder decir en qué creo exactamente, pero no puedo. No tengo respuestas para mis preguntas espirituales y no tengo un nombre para la benevolencia que suplico que exista. Este no es un lugar cómodo en el que encontrarse, pero para mí es honesto. Así pues, este libro comienza aquí, con mis preguntas indescriptibles y quizás sin respuesta: ¿Cuál es el significado de nuestro nacimiento? ¿Somos, cada uno de nosotros, un pedazo de Paz? ¿Dónde vive el Espíritu dentro de nosotros? ¿Era en nuestras Placentas, que es por lo que la mayoría de nosotros sentimos que hemos perdido algo valioso y esencial? Tengo el valor de esperar que el debate que comienzo aquí, y que comparto con cada una de vosotras, revolucionará el nacimiento.</p>
La vida fetal, el...
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La vida fetal, el...

<p>Recopilatario de los artículos más destacados publicados por el Dr. Michel Odent en las revistas profesionales internacionales más prestigiosas. · El estado emocional de la embarazada tiene una mayor influencia a largo plazo sobre el niño que su estado emocional durante el primer año de vida del pequeño. · Una de las principales amenazas que acechan la salud de las generaciones futuras es la contaminación intrauterina debido a la acción de moléculas artificiales presentes en las grasas solubles. · La primera hora que sigue al nacimiento conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar. · La oxitocina está presente en la leche humana. Es decir, el bebé que es amamantado absorbe cierta cantidad de la hormona del amor a través del tracto digestivo. · Durante el parto y el nacimiento, el bebé libera sus propias endorfinas, de lo que se deduce que, en la hora siguiente al nacimiento, tenemos a una madre y a un bebé impregnados de opiáceos. · Como mamíferos que somos, las necesidades básicas de las mujeres a la hora de parir son: seguridad, intimidad y calidez ambiental. · Es vital que los profesionales que atienden partos comprendan el significado y la importancia de la palabra ‘silencio’. · En nuestras sociedades, donde la sexualidad genital está considerablemente reprimida, los partos son más difíciles. · La depresión posparto masculina es más común que la depresión posparto femenina, aunque no se reconozca como tal. Nuestro centro de investigación, el Centro de Investigación de Salud Primal, cuenta con un banco de datos de cientos de referencias de estudios publicados en revistas científicas y médicas. Todos estos estudios han investigado la relación entre el "período primal" y la salud y conducta durante la vida. Según la interpretación que propuse para este término en el pasado, el "período primal" incluye la vida fetal, el tiempo durante el que transcurre el nacimiento y el año siguiente al nacimiento. Según los resultados de nuestro banco de datos, cuando los investigadores ahondaron en el ambiente de la gente que presentaba algún tipo de dificultad para amar, tanto a sí mismos como a los otros, detectaron siempre factores de riesgo durante el período perinatal —tiempo que transcurre desde el comienzo del trabajo de parto hasta el nacimiento. Además, cuando tal correlación existía, siempre se debía a una causa sociológica actual. Otro asunto candente en nuestra sociedad es la criminalidad violenta juvenil, que se puede considerar como una capacidad alterada de amar a otros. Adrian Raine y su equipo de la Universidad de Los Ángeles, en California, investigaron a 4.269 sujetos masculinos nacidos en el mismo hospital de Copenhague. Llegaron a la conclusión de que el mayor factor de riesgo de la violencia criminal a los 18 años estaba asociado a "complicaciones" durante el nacimiento, junto a una temprana separación de la madre o rechazo por parte de ella, aunque la rápida separación de la madre no era un factor de riesgo en sí mismo.</p>
Lactivista
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Lactivista

<p>Lactivista es una obra recopilatoria de diferentes artículos de la Dra. Ibone Olza en torno a la lactancia materna. Algunos de ellos han sido publicados en su blog, mientras que otros están viendo la luz por primera vez en este libro. Además, presenta los resultados de las revisiones actualizadas de los estudios científicos más destacados a nivel internacional sobre lactancia materna: existen indicios científicos suficientes que aseveran que la oxitocina sintética intraparto afecta severamente a la lactancia, tanto en la madre como en el bebé; y otros estudios confirman que los beneficios de la lactancia son mayores cuanto más dura la lactancia: a más duración, más salud (también a largo plazo), más empatía y más inteligencia. No he encontrado ningún estudio riguroso que demuestre los perjuicios de la lactancia prolongada. Todo lo contrario. Los estudios científicos más rigurosos confirman que los beneficios de la lactancia son mayores cuanto más dura la lactancia. A más teta, más defensas, más salud, más empatía y más inteligencia... Porque nombrar la evidencia científica no es culpabilizar.</p>
Las cinco heridas que...
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Las cinco heridas que...

<p>Cuando un bebé nace, sabe en lo más profundo de su ser que la razón por la que se ha encarnado es la de ser él mismo al vivir diversas experiencias. Todos tenemos la misma misión al llegar a este planeta: «vivir las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas». Al nacer nos concentramos principalmente en las necesidades de nuestra alma, la cual desea que nos aceptemos junto con nuestras experiencias, defectos, potenciales, debilidades, deseos, personalidad... Todos tenemos esas necesidades. Sin embargo, poco después de nacer, nos damos cuenta de que cuando nos atrevemos a ser nosotros mismos, alteramos el mundo de los adultos o el de los que están cerca de nosotros. Y de ello deducimos que no es bueno ni correcto ser naturales. Este doloroso descubrimiento provoca, sobre todo en el niño, crisis de ira, las cuales llegan a ser tan frecuentes que nos vemos obligados a creer que son normales. El niño que actúa naturalmente, que es equilibrado y que tiene el derecho a ser él mismo no pasa por este tipo de crisis. Por desgracia, este tipo de niño «natural» casi no existe. He observado más bien que la mayoría de los niños pasan por las siguientes cuatro etapas: después de conocer la alegría de ser él mismo en la primera etapa de su existencia, conoce el dolor de no tener el derecho de ser él mismo, que es la segunda etapa. Llega enseguida el período de crisis, de rebeldía, que es la tercera etapa. Con objeto de reducir el dolor, el niño se resigna y termina por crearse una nueva personalidad para transformarse en lo que los demás quieren que sea. Algunas personas permanecen estancadas en la tercera etapa durante toda su vida, es decir, reaccionan continuamente, están enojados o en permanente situación de crisis. En la tercera y cuarta etapa es cuando creamos numerosas máscaras (nuevas personalidades) que sirven para protegernos del sufrimiento. Estas nuevas personalidades o «defensas» son cinco, y corresponden también a cinco grandes heridas fundamentales que vive el ser humano. En mis numerosos años de observación, he podido comprobar que todos los sufrimientos del ser humano pueden resumirse en cinco heridas. En este libro las presento por orden cronológico: en el orden en que cada una de ellas aparece en el transcurso de la vida: RECHAZO, ABANDONO, HUMILLACIÓN, TRAICIÓN, INJUSTICIA.</p>
Las funciones de los orgasmos
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Las funciones de los orgasmos

<p>Todos los episodios de la vida sexual humana pueden alcanzar un clímax, una cúspide. Es importante recordar que la palabra griega «clímax» originalmente significa «escalera». Toda escalera tiene un punto culminante. En este libro vamos a hablar de la cúspide de las escaleras. Empezaremos centrando nuestra atención en tres situaciones concretas: el «reflejo de eyección del feto», los orgasmos genitales masculinos y femeninos y el «reflejo de eyección de la leche». Nuestro objetivo es ir más allá de la simple explicación del papel que juegan en nuestra vida estas situaciones culminantes, como el transporte del esperma hacia el óvulo en el momento de la concepción, la salida del bebé a través de las vías genitales maternas durante el parto o la eyección de la leche durante la lactancia. Veremos estas situaciones cumbre como intensas respuestas en todos los niveles del sistema nervioso y endocrino, como cambios en los niveles de consciencia, como posibles sendas para escapar momentáneamente de la realidad mundana de espacio y tiempo y, finalmente, como vías para alcanzar estados emocionales que podemos calificar de trascendentales. No dudaremos en utilizar la palabra «orgasmo». De esta forma haremos alusión a la investigación del pionero Wilhelm Reich, que tuvo la valentía de publicar el libro «La función del orgasmo» en el contexto científico de los años 40. En esa época, la palabra todavía era considerada tabú, aunque Aphra Behn —primera escritora profesional inglesa— introdujo el vocablo en su lengua en el año 1684 en su poema «The disappointment», en el que habla del estado emocional experimentado por una mujer después de un acto sexual en el que no consigue llegar al «orgasmo». Nuestro objetivo, de hecho, es reescribir «La función del orgasmo» en un nuevo contexto científico, lo cual nos llevará, inevitablemente, a ampliar el tema. Wilhelm Reich se centró en la sexualidad genital, aunque conocía también la existencia del trabajo de Helen Deutsch —primera mujer que se graduó como médica en la Universidad de Viena y miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena—. Helen Deutsch, que había dado a luz y amamantado a sus bebés, consideraba el acto sexual y el parto como dos fases de un mismo proceso separadas solamente por un determinado intervalo de tiempo: «De la misma forma que el primer acto contiene elementos del segundo, también el segundo está impregnado de los mecanismos de placer del primero. Creo incluso que el acto de dar a luz representa la culminación del placer sexual…». Es más, según sus palabras, amamantar es «un acto de disfrute sexual en el cual las glándulas mamarias intervienen como zonas erógenas» (…) Estudiar las funciones de los orgasmos en la era de «la cientificación del amor» nos lleva inevitablemente a referirnos a los avances tecnológicos más recientes, que están convirtiendo a las «hormonas del amor» en algo inútil. Por ejemplo, la cesárea se ha convertido en una intervención más simple, rápida y segura de lo que había sido nunca antes. Más todavía, ahora tenemos a nuestra disposición sustitutos farmacológicos de las hormonas femeninas preprogramadas para ser liberadas durante el parto, y esos sustitutos son seguros y efectivos. Por todo ello, la humanidad se encuentra hoy en una situación sin precedentes. Hasta hace poco, a pesar de que todas las culturas hayan perturbado profundamente los procesos fisiológicos del nacimiento, la mujer tenía que liberar forzosamente un complejo cóctel de hormonas del amor para traer al mundo a un bebé. Hoy en día, el número de mujeres que da a luz contando sólo con sus propias hormonas naturales es ínfimo. En este momento clave de la historia de la humanidad, quien esté interesado en el futuro de nuestra especie debería preguntarse: ¿Durante cuánto tiempo podrá la especie humana sobrevivir sin Amor?</p>
Las voces olvidadas
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Las voces olvidadas

<p>Las autoras de LAS VOCES OLVIDADAS son mujeres que abordan amplia y reflexivamente la experiencia de la pérdida de un bebé en las primeras semanas de gestación con la determinación de sacar a la luz una realidad poco visible e inmersa en infinidad de tabúes. Este libro da voz, espacio y tiempo a los bebés que sólo vivieron en el vientre materno; a las madres, que muchas veces acallaron el duelo por el silencio social y cultural al que estas pérdidas han estado sometidas; y a los padres, que, aún hoy, casi nadie repara en ellos. Fases del duelo, problemas de fertilidad, pérdidas de repetición, manejo del aborto, pechos llenos y brazos vacíos, siguientes embarazos y partos... todo ello ha estado envuelto por el oscuro halo del miedo, la angustia, la soledad, la frustración, el aislamiento, la negación y la desinformación que viven la mujer y su pareja ante la pérdida gestacional temprana. Un asunto que la humanidad tiene pendiente desde el principio de los tiempos, porque... el dolor que se calla es más doloroso.</p>
Maternalias
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Maternalias

<p>¿Por qué un libro sobre la historia de la maternidad? ¿Sirve de algo saber cómo se lavaba a los niños, en qué habitación dormían y cómo se les alimentaba? Igual que los acontecimientos históricos han sido como han sido, en parte, debido a cómo nos han cuidado nuestras madres, también los futuros acontecimientos serán como serán, en parte, debido a cómo cuiden las madres actuales. En Maternalias, Cira Crespo realiza un análisis humanístico en torno a la historia de la maternidad desde los inicios de la cultura hasta la actualidad contando historias aún no contadas, observando por debajo de lo evidente y mostrando lo ignorado. Historias basadas en evidencias de vocabulario y evidencias de arte: El término ‘maternidad’ ha pasado de significar en el siglo IX «tierra nativa» al «estado o cualidad de madre» actual (la ya madre, que no la mujer embarazada). En cuanto a las representaciones artísticas, hemos pasado de las Venus Paleolíticas (primeras imágenes simbólicas representadas por humanos en una época en la que las imágenes masculinas eran prácticamente inexistentes) a la actual imagen de mujer embarazada y madre «todoterreno»: trabajadora, en forma, guapa, atractiva sexualmente... que pasa de contener a su hijo/a en el vientre a recuperar lo antes posible «su vida». Y aquellas épocas de dominio religioso de negación y hasta prohibición de imágenes consideradas impúdicas o de «hermosura escandalosa». En el ejercicio de maternar, a lo largo de la historia se han construido preciosos espacios a base de colaboración, amor, apego, solidaridad y aprendizaje. ¿No te parece todo ello imprescindible para un futuro mejor?</p>
Nace Eugenia
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Nace Eugenia

<p>Nace Eugenia pretende contribuir a que los niños estén familiarizados con estos procesos de forma amena, y a la vez didáctica, y es por tanto ideal como herramienta educativa tanto para docentes como para padres, para hablarle a sus hijos pequeños de estos temas, especialmente ante la llegada de un nuevo hermanito. Eugenia es la protagonista, y le habla directamente a los niños en primera persona de cómo ha sido gestada, cómo va a nacer y cómo va a alimentarse posteriormente.</p>
Parir sin miedo
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Parir sin miedo

<p>El dolor ha sido creado e institucionalizado por la ignorancia, y se mantiene porque constituye un formidable instrumento de poder. Los enemigos del parto son cuatro: la ignorancia, el miedo, el dolor y la impaciencia. Nunca antes se consideró el parto como una enfermedad, por lo que jamás se asistió en los hospitales, sino que había unos establecimientos, las maternidades, donde se asistía a las embarazadas que no disponían de un hogar adecuado o que ni siquiera tenían un hogar. En las maternidades no se admitían enfermos, ni en los hospitales, parturientas. Antes se paría, se comía, se padecían y se curaban las enfermedades en casa; a veces, incluso, se trabajaba en casa, en casa se divertía cada familia a su gusto... Hasta la última y definitiva actividad humana, morir, transcurría en el hogar, y en cualquier actividad la compañía de familiares y amigos estaba asegurada, para reír o llorar juntos. En la vida moderna, la casa es soo el lugar donde se duerme, se lava y se viste uno, donde todos están de paso y donde, a veces, la reducida familia son verdaderos desconocidos, y los acontecimientos más importantes, el alfa y el omega de la vida, nacer y morir, se ejecutan fuera del hogar y de la familia, entre aglomeraciones de desconocidos.</p>