La revolución feminista tiene que ser liderada por las mujeres, pero los hombres tienen que ser nuestros aliados.

¿Quién es Sara? Háblanos un poco sobre ti

En las redes me conoceréis como Walewska; llevo desde 2007 blogueando y desde 2014 dedicada en exclusiva a la creación de contenido en Internet. Me apasiona todo lo que tiene que ver con la tecnología y con el mundo de los niños, así que soy tremendamente feliz haciendo lo que hago.

 

Tengo dos hijas que han ido creciendo a la par que mi blog y vivo en Zaragoza, aunque viajo mucho. 

¿Por qué empezaste con tu blog y cuál es el mensaje que quieres transmitir con él?

¿La verdad? Empecé de casualidad. En 2007 apenas había blogs, y desde luego lo que no había era comunidades. Abrí un blog para poder colgar pruebas de producto sobre todo para los amigos que me preguntaban qué comprar para sus hijos, sin ninguna intención de nada más. Un día, dos años y medio después, me llegó un cheque de Adsense y ahí fue cuando tomé conciencia de que me estaba leyendo más gente. En 2011 había llegado al millón de visitas. 

Mi blog nunca ha sido un sitio en el que haya hablado de las cosas que me han ido pasando. No nació con esa idea de desahogo, sino que fue un blog de producto desde el principio. Obviamente utilizaba mis experiencias si venían al caso, pero no eran el objetivo sino el medio. 

Con los años obviamente he ido enriqueciéndolo con cosas que nos gustan, experiencias y demás y se ha ido adaptando a la edad de mis hijas en cierta medida, aunque los contenidos de bebés siempre están (y estarán, al menos eso es lo que espero) presentes.

¿Cómo definirías el antes y después de tu maternidad?

Yo siento que soy la misma, y al mismo tiempo también tengo la sensación de que todo ha cambiado. La maternidad cambió mi forma de ver las cosas, y fue lo que hizo que pasara de ser una niña a una adulta, a pesar de que tenía 30 años cuando tuve a mi primera hija. Pero es que para mí es importante el cambio de perspectiva. Cuando tú eres hija eres tú lo primero, tienes una visión egocéntrica de la vida, en el sentido más estricto de la palabra. Cuando te conviertes en madre esto nunca puede volver a ser así porque tienes a alguien que depende de ti. La maternidad sin duda es un punto de inflexión.

¿Cuáles son tus propuestas para alcanzar una conciliación laboral y familiar real?

Para mí todo pasa por, entre otras cosas, frenar el presentismo. Yo llevo cinco años trabajando en mi casa, sentada delante de un ordenador y pudiendo hacer las mismas cosas o más que si fuera todas las mañanas a la oficina. No siento haberme perdido prácticamente nada de mis hijas, he sido una madre muy presente y he podido compatibilizarlo bien. Pero sé que soy una privilegiada, a pesar de que mi estreno en el mundo de la maternidad y la conciliación lo hice por la puerta grande con un despido por quedarme embarazada

A día de hoy creo que tenemos estructuras laborales que pertenecen a otra época. Hay muchos trabajos (otros no, esto es así) que pueden realizarse de otra manera. Calentar la silla nunca tendría que ser la opción, lo suyo sería que se evaluara a los trabajadores por objetivos y que el empresario tuviera mucha mayor flexibilidad mental.

Lo que está claro que no es sostenible es trabajar de sol a sol y tener que elegir entre desarrollarte profesionalmente o cuidar a tus hijos. Se está perdiendo una cantidad de talento femenino espectacular solo por tener la cabeza cuadriculada. 

Según la ONU, no llegaremos a una igualdad real hasta dentro de 81 años. ¿Qué crees que podemos hacer en la educación y crianza de nuestros niños y niñas para evitar que esto ocurra?

Para empezar creo que hay que perderle el miedo a la palabra feminismo, con la que creo que existe un gran cacao mental. Feminismo es igualdad, nada más, y nadie en su sano juicio tendría que tener objeciones con esto. Yo soy madre de niñas y trato de inculcarles que pueden tener sueños y que son capaces de todo. Empoderar a las niñas es imprescindible… pero no lo es menos hacer que los hombres del futuro entiendan un futuro plural en el que todos los sexos y opciones sexuales tengan las mismas oportunidades.  Esto pasa por la educación. Es importante educar a las niñas pero hay que sumar a los hombres a la ecuación. La revolución feminista tiene que ser liderada por las mujeres, pero los hombres tienen que ser nuestros aliados. 

Dada la evidente falta de visibilidad de las mujeres, ¿qué acciones crees que pueden tomar ellas mismas para favorecer su presencia en cargos de responsabilidad y liderazgo (vida política y social, educativa, cultural, empresarial, etc.)?

Sin duda creo que hablar de las cosas está siendo la gran revolución. Por formación (soy una gran cinéfila) me interesa mucho todo el movimiento #metoo así como el Time’s Up. Admiro profundamente a mujeres valientes y poderosas que se están mojando, como Reese Witherspoon y su productora, que impulsa fundamentalmente proyectos llevados a cabo por mujeres, o Meryl Streep, Glenn Close o Patricia Arquette que se han atrevido a hacer uso del altavoz que supone una entrega de premios para hablar de sus (nuestras) reivindicaciones. Mi sensación es de que esto es algo imparable, y que cuanto más se hable de ello más fáciles van a ser las cosas.

Me gustaría también apoyar iniciativas como la del día 11 de febrero, Día de la Mujer en la Ciencia, que me parecen auténticamente fascinantes y súper enriquecedoras.

¿Cómo gestionas en tu blog el lenguaje inclusivo y el sexismo lingüístico?

Yo no soy especialmente fan de duplicar el género en todas las oraciones ni de utilizar la e o la x para marcar el neutro (la filóloga frustrada que tengo en mí sufre mucho con esto).

Mi opción es tratar de buscar en la medida de lo posible palabras neutras: prefiero estudiantes a alumnos y alumnas, por ejemplo. Aún así, cuando tengo la sensación de que el masculino genérico invisibiliza, sí duplico, y cuando hay una mayoría de mujeres hablo en femenino directamente. Algunos me preguntan que por qué mamis y bebés y no papis, y les digo que porque el 90% de mi público son mujeres y punto. 

Para que nuestro público te conozca mejor, háblanos sobre tus últimos proyectos.

Como madre de una adolescente y una que va camino de ello estoy muy preocupada por el acceso de la juventud a las tecnologías (así, a secas, que lo de “nuevas” a estas alturas me parece innecesario) y a las redes. Estoy preparando una serie de charlas para jóvenes que buscan estimular el sentido crítico. No se trata de que no estén en redes ni que dejen de usar Internet, pero sí que lo hagan con cabeza.  

Publicado en: Entrevistas

Fundadora y Editora de Editorial OB STARE.

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