Michel Odent

Nacido en Francia en 1930, Michel Odent fue Jefe de las Unidades de Cirugía y Maternidad del Hospital Público de Pithiviers entre 1962 y 1985, y posteriormente fundó en Londres el Primal Health Research Centre. En los años 70 introdujo los conceptos de sala de partos como en casa y piscinas para partos en las maternidades hospitalarias. Es autor del primer artículo sobre literatura médica acerca de la utilización de las piscinas para partos (Lancet, 1983), así como del primero sobre la iniciación a la lactancia materna durante la siguiente hora al nacimiento. Es el creador de la Base de Datos Primal Health Research (www.primalhealthresearch.com) con el propósito de transmitir el hecho de que la fase más decisiva de la ecología humana es la ecología pre- y perinatal.

Michel Odent

El bebé es un mamífero
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El bebé es un mamífero

<p>Esta nueva edición de «El Bebé es un Mamífero» representa una oportunidad para analizar la historia reciente del nacimiento. En otras palabras, una oportunidad para echar la vista atrás. Y debe ser así porque miramos al futuro. Esta reedición aparece ahora que no podemos dar un paso más allá sin asimilar la enorme cantidad de datos científicos acumulados durante los últimos veinte años. En primer lugar, debemos preguntarnos cómo, a cierto nivel cultural, podemos alcanzar una nueva consciencia; es por ello que me parece urgente intentar anticipar la historia del nacimiento y, así, entrar en el reino de la ficción. Nos encontramos en la Tierra de la Utopía. Hoy, en enero de 2031, estamos en disposición de presentar valiosas estadísticas relativas a un proceso de transición que comenzó alrededor de 2024. Son datos impresionantes. Los índices de mortalidad perinatal son igual de bajos en todos los países con un nivel de vida similar. Los índices de traslados a unidades pediátricas se han reducido de manera asombrosa. No ha habido ni un solo caso de parto con forceps durante cuatro años. Desde que la prioridad ha sido evitar los partos vaginales largos y complicados, la utilización de ventosas y medicación es muy rara. Y lo más importante: el índice de cesáreas es tres veces menor que antes del período de transición. El índice de lactancia materna a los seis meses está por encima del 90%, y un psiquiatra infantil ha confirmado que el autismo es menos habitual que antes. Ahora, el Hombre Sabio de la Tierra de la Utopía sí podría asegurar que en la Tierra de la Utopía, la mayoría de las mujeres dan a luz a sus bebés y alumbran sus placentas gracias a la liberación de un «cóctel de hormonas del amor». Únicamente la Utopía puede salvar a la Humanidad.</p>
El nacimiento en la era del...
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El nacimiento en la era del...

<p>La revolución del plástico ha comportado efectos espectaculares en las unidades de maternidad. Hoy, al imaginar a una mujer de parto, es normal visualizarla con el brazo conectado a una bolsa de plástico a través de un tubo y con un catéter introducido en el espacio epidural. La perfusión de oxitocina sintética es la intervención obstétrica más frecuente en los cinco continentes. Planteémonos las preguntas apropiadas: • ¿Por qué las mujeres modernas necesitan sustitutivos de esta hormona natural liberada por la hipófisis posterior? • ¿Puede deberse esta necesidad a que su sistema oxitócico se encuentra alterado? • ¿Por qué sigue siendo un tema inexplorado los problemas que surgen de la posible transferencia de la oxitocina a través de la placenta? • ¿Cuáles son los efectos a largo plazo de la oxitocina sintética en los niños? • ¿Por qué las disfunciones genitales son cada vez más comunes, y por qué las estadísticas de lactancia no mejoran a pesar de las intensas campañas de salud pública? • ¿Deberíamos proclamar el fin del parto inducido? • ¿Cuáles serán los efectos de un sistema oxitócico progresivamente debilitado? • ¿Nos encontramos en los albores de un nuevo paradigma?</p>
La vida fetal, el...
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La vida fetal, el...

<p>Recopilatario de los artículos más destacados publicados por el Dr. Michel Odent en las revistas profesionales internacionales más prestigiosas. · El estado emocional de la embarazada tiene una mayor influencia a largo plazo sobre el niño que su estado emocional durante el primer año de vida del pequeño. · Una de las principales amenazas que acechan la salud de las generaciones futuras es la contaminación intrauterina debido a la acción de moléculas artificiales presentes en las grasas solubles. · La primera hora que sigue al nacimiento conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar. · La oxitocina está presente en la leche humana. Es decir, el bebé que es amamantado absorbe cierta cantidad de la hormona del amor a través del tracto digestivo. · Durante el parto y el nacimiento, el bebé libera sus propias endorfinas, de lo que se deduce que, en la hora siguiente al nacimiento, tenemos a una madre y a un bebé impregnados de opiáceos. · Como mamíferos que somos, las necesidades básicas de las mujeres a la hora de parir son: seguridad, intimidad y calidez ambiental. · Es vital que los profesionales que atienden partos comprendan el significado y la importancia de la palabra ‘silencio’. · En nuestras sociedades, donde la sexualidad genital está considerablemente reprimida, los partos son más difíciles. · La depresión posparto masculina es más común que la depresión posparto femenina, aunque no se reconozca como tal. Nuestro centro de investigación, el Centro de Investigación de Salud Primal, cuenta con un banco de datos de cientos de referencias de estudios publicados en revistas científicas y médicas. Todos estos estudios han investigado la relación entre el "período primal" y la salud y conducta durante la vida. Según la interpretación que propuse para este término en el pasado, el "período primal" incluye la vida fetal, el tiempo durante el que transcurre el nacimiento y el año siguiente al nacimiento. Según los resultados de nuestro banco de datos, cuando los investigadores ahondaron en el ambiente de la gente que presentaba algún tipo de dificultad para amar, tanto a sí mismos como a los otros, detectaron siempre factores de riesgo durante el período perinatal —tiempo que transcurre desde el comienzo del trabajo de parto hasta el nacimiento. Además, cuando tal correlación existía, siempre se debía a una causa sociológica actual. Otro asunto candente en nuestra sociedad es la criminalidad violenta juvenil, que se puede considerar como una capacidad alterada de amar a otros. Adrian Raine y su equipo de la Universidad de Los Ángeles, en California, investigaron a 4.269 sujetos masculinos nacidos en el mismo hospital de Copenhague. Llegaron a la conclusión de que el mayor factor de riesgo de la violencia criminal a los 18 años estaba asociado a "complicaciones" durante el nacimiento, junto a una temprana separación de la madre o rechazo por parte de ella, aunque la rápida separación de la madre no era un factor de riesgo en sí mismo.</p>
Las funciones de los orgasmos
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Las funciones de los orgasmos

<p>Todos los episodios de la vida sexual humana pueden alcanzar un clímax, una cúspide. Es importante recordar que la palabra griega «clímax» originalmente significa «escalera». Toda escalera tiene un punto culminante. En este libro vamos a hablar de la cúspide de las escaleras. Empezaremos centrando nuestra atención en tres situaciones concretas: el «reflejo de eyección del feto», los orgasmos genitales masculinos y femeninos y el «reflejo de eyección de la leche». Nuestro objetivo es ir más allá de la simple explicación del papel que juegan en nuestra vida estas situaciones culminantes, como el transporte del esperma hacia el óvulo en el momento de la concepción, la salida del bebé a través de las vías genitales maternas durante el parto o la eyección de la leche durante la lactancia. Veremos estas situaciones cumbre como intensas respuestas en todos los niveles del sistema nervioso y endocrino, como cambios en los niveles de consciencia, como posibles sendas para escapar momentáneamente de la realidad mundana de espacio y tiempo y, finalmente, como vías para alcanzar estados emocionales que podemos calificar de trascendentales. No dudaremos en utilizar la palabra «orgasmo». De esta forma haremos alusión a la investigación del pionero Wilhelm Reich, que tuvo la valentía de publicar el libro «La función del orgasmo» en el contexto científico de los años 40. En esa época, la palabra todavía era considerada tabú, aunque Aphra Behn —primera escritora profesional inglesa— introdujo el vocablo en su lengua en el año 1684 en su poema «The disappointment», en el que habla del estado emocional experimentado por una mujer después de un acto sexual en el que no consigue llegar al «orgasmo». Nuestro objetivo, de hecho, es reescribir «La función del orgasmo» en un nuevo contexto científico, lo cual nos llevará, inevitablemente, a ampliar el tema. Wilhelm Reich se centró en la sexualidad genital, aunque conocía también la existencia del trabajo de Helen Deutsch —primera mujer que se graduó como médica en la Universidad de Viena y miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena—. Helen Deutsch, que había dado a luz y amamantado a sus bebés, consideraba el acto sexual y el parto como dos fases de un mismo proceso separadas solamente por un determinado intervalo de tiempo: «De la misma forma que el primer acto contiene elementos del segundo, también el segundo está impregnado de los mecanismos de placer del primero. Creo incluso que el acto de dar a luz representa la culminación del placer sexual…». Es más, según sus palabras, amamantar es «un acto de disfrute sexual en el cual las glándulas mamarias intervienen como zonas erógenas» (…) Estudiar las funciones de los orgasmos en la era de «la cientificación del amor» nos lleva inevitablemente a referirnos a los avances tecnológicos más recientes, que están convirtiendo a las «hormonas del amor» en algo inútil. Por ejemplo, la cesárea se ha convertido en una intervención más simple, rápida y segura de lo que había sido nunca antes. Más todavía, ahora tenemos a nuestra disposición sustitutos farmacológicos de las hormonas femeninas preprogramadas para ser liberadas durante el parto, y esos sustitutos son seguros y efectivos. Por todo ello, la humanidad se encuentra hoy en una situación sin precedentes. Hasta hace poco, a pesar de que todas las culturas hayan perturbado profundamente los procesos fisiológicos del nacimiento, la mujer tenía que liberar forzosamente un complejo cóctel de hormonas del amor para traer al mundo a un bebé. Hoy en día, el número de mujeres que da a luz contando sólo con sus propias hormonas naturales es ínfimo. En este momento clave de la historia de la humanidad, quien esté interesado en el futuro de nuestra especie debería preguntarse: ¿Durante cuánto tiempo podrá la especie humana sobrevivir sin Amor?</p>
Sobrevivir a la medicina....
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Sobrevivir a la medicina....

<p>La neutralización de las leyes de la selección natural es un hecho indiscutible, no una opinión. Mediante cálculos matemáticos relativamente simples podríamos llegar a la conclusión de que con la llegada de una medicina cada vez más eficaz aumentará constantemente la proporción de seres humanos cada vez más dependientes de la medicina. ¡Estamos llegando a una fase de la historia de la ciencia en la que será teóricamente posible transformar una especie con modificaciones hereditarias del genoma! ¿Debemos abrir la puerta a los “seres humanos genéticamente modificados”? Es fácil prever el nacimiento de una nueva era de eugenismo. En este nuevo marco, no serán las instituciones gubernamentales quienes tomen las decisiones, sino la propia familia. Dejando a un lado el sexo y la ausencia de enfermedades genéticas, ¿qué características van a ser las deseables por los progenitores? ¿La inteligencia? ¿El talento artístico? ¿La esperanza de vida? ¿El tipo de cuerpo? ¿La belleza? ¿Podemos imaginar, por ejemplo, que llegue un momento en la historia en el que esté de moda seleccionar a bebés portadores de genomas con una alta capacidad de empatía? ¡Estamos flirteando con la utopía! Nada es más poderoso que una idea a la que le ha llegado su hora.</p>
Ebook · El Bebé es un Mamífero

Ebook · El Bebé es un Mamífero

<p>Esta nueva edición de «El Bebé es un Mamífero» representa una oportunidad para analizar la historia reciente del nacimiento. En otras palabras, una oportunidad para echar la vista atrás. Y debe ser así porque miramos al futuro. Esta reedición aparece ahora que no podemos dar un paso más allá sin asimilar la enorme cantidad de datos científicos acumulados durante los últimos veinte años. En primer lugar, debemos preguntarnos cómo, a cierto nivel cultural, podemos alcanzar una nueva consciencia; es por ello que me parece urgente intentar anticipar la historia del nacimiento y, así, entrar en el reino de la ficción. Nos encontramos en la Tierra de la Utopía. Hoy, en enero de 2031, estamos en disposición de presentar valiosas estadísticas relativas a un proceso de transición que comenzó alrededor de 2024. Son datos impresionantes. Los índices de mortalidad perinatal son igual de bajos en todos los países con un nivel de vida similar. Los índices de traslados a unidades pediátricas se han reducido de manera asombrosa. No ha habido ni un solo caso de parto con forceps durante cuatro años. Desde que la prioridad ha sido evitar los partos vaginales largos y complicados, la utilización de ventosas y medicación es muy rara. Y lo más importante: el índice de cesáreas es tres veces menor que antes del período de transición. El índice de lactancia materna a los seis meses está por encima del 90%, y un psiquiatra infantil ha confirmado que el autismo es menos habitual que antes. Ahora, el Hombre Sabio de la Tierra de la Utopía sí podría asegurar que en la Tierra de la Utopía, la mayoría de las mujeres dan a luz a sus bebés y alumbran sus placentas gracias a la liberación de un «cóctel de hormonas del amor». Únicamente la Utopía puede salvar a la Humanidad.</p>