Belén Gaudes

Publicista, que abandoné el mundo de las grandes agencias y marcas

Belén Gaudes

Érase dos veces Blancanieves

Érase dos veces Blancanieves

<p>Érase dos veces una joven llamada Blancanieves. Una Blancanieves que, en esta ocasión, no será la más bella del reino, no será rescatada por un beso de amor ni se irá en brazos de un príncipe azul. Esta princesa decide independizarse y acaba viviendo con siete jóvenes mineros. Estos nos muestran un modelo de masculinidad nuevo: saben limpiar su casa, cocinar… y no necesitan a nadie que los cuide. Nuestra Blancanieves se muestra como una muchacha decidida y valiente que acaba trabajando como minera con sus compañeros. Y mostramos lo absurdo de la obsesión de la madrastra por la belleza, que hace que incluso deje de reír por evitar que le salgan arrugas.</p> <p></p>
Érase dos veces Caperucita

Érase dos veces Caperucita

<p>Érase dos veces una niña llamada Caperucita. Una Caperucita que, en esta ocasión, no temerá a ningún lobo, no se asustará de unos grandes dientes y tomará sus propias decisiones. Esta versión del cuento comienza igual que la original, con Caperucita yendo a visitar a su abuelita. Pero, en esta ocasión, la historia la llevará por un camino distinto, donde nadie se come a nadie y las cosas no son lo que parecen. Es una niña respetuosa con el medio ambiente y con los animales que lo habitan. Toma sus propias decisiones y no actúa por miedo, si no por responsabilidad.</p>
Érase dos veces El patito feo

Érase dos veces El patito feo

<p>Érase dos veces un patito al que llamaban feo. Un patito que, en esta ocasión, nos mostrará que solo debe cambiar quien no respeta la diferencia. Nuestra versión alternativa coloca en el centro el tema del bullying y pone en valor la riqueza de la diversidad. Cuenta que quien tiene que cambiar no es el diferente, sino aquél que no acepta la diferencia. Y que si no te posicionas abiertamente al lado del agredido, lo haces implícitamente junto al agresor.</p>
Érase dos veces Hansel y...

Érase dos veces Hansel y...

<p>Érase dos veces un niño y una niña que se llamaban Hansel y Gretel. Pero, en esta ocasión, no les abandonarán en el bosque, aprenderán a vencer sus miedos y descubrirán la verdadera esencia de las brujas. Dos niños perdidos en el bosque, una casa de caramelo, pero ni rastro de la malvada bruja, tan sólo una ancianita desterrada en el bosque. Vive aislada porque todos creen que es una bruja, cuando realmente es una curandera maravillosa. En este cuento hacemos justicia histórica con las brujas, mujeres que fueron vilipendiadas por su inteligencia, sabiduría y poder.</p>
Érase dos veces La Bella...

Érase dos veces La Bella...

<p>Érase dos veces una joven princesa a la que llamaban la Bella Durmiente. Pero, en esta ocasión, no será ni tan bella ni tan durmiente, luchará contra dragones y será ella quien rescate al príncipe. Aurora se entera de el hechizo que la persigue y decide escribir su propio destino. Las tres hadas otorgan a Aurora tres dones muy distintos a los del clásico: en vez de dulzura, inteligencia; en vez de belleza, valentía; y en vez de una bonita voz, la capacidad de decidir. Además, es ella quien rescata al príncipe y lucha contra el dragón.</p>
Érase dos veces La Bella y...

Érase dos veces La Bella y...

<p>Érase dos veces una joven llamada Bella. Una Bella que, en esta ocasión, no se enamorará de la bestia, precisamente porque descubrirá que la auténtica belleza está en el interior. El clásico de La Bella y la bestia es una apología de las violencias machistas disfrazada de amor romántico. Cuenta, entre canciones y salones preciosos, que alguien que te secuestra, te maltrata y te humilla, en realidad lo hace por amor. Es perverso cómo contamos a los peques que el amor lo puede todo, que si amas a alguien puedes cambiarlo y que merece la pena aguantarlo todo. Hemos creado a una Bella que se enfrenta a la Bestia, que se deja la piel para escapar de su cautiverio. Una Bella que abandona a la Bestia siendo una Bestia y que, cuando él le grita “¿Qué va a ser de mi si te vas?”, ella contesta: “Lo siento, pero eso solo depende de ti”.</p>
Érase dos veces La Cenicienta

Érase dos veces La Cenicienta

<p>Érase dos veces una joven llamada Cenicienta. Una Cenicienta que, en esta ocasión, no irá al baile para enamorarse del príncipe, no llevará zapato de cristal… pero sí que tomará las riendas de su vida. Nuestra Cenicienta no se plantea ir al baile, porque ¿quién se cree el príncipe para convocarlas a todas como si fuera a elegir con quien casarse como quien escoge un par de zapatos? Pero luego se lo piensa mejor y decide ir para cantarle las cuarenta y decirle muy clarito que esa no es forma de actuar, que a veces hay que desoír lo que dicen las tradiciones. Es una mujer valiente, que acude galopando a palacio y le pregunta al Hada Madrina si unos zapatos de cristal le parece lo más adecuado para caminar sobre un suelo empedrado.</p>
Érase dos veces La Ratita...

Érase dos veces La Ratita...

<p>Érase dos veces una ratita que barría su casita. Una ratita que, en esta ocasión, no será presumida y tendrá muy claro con quien quiere compartir su vida. Una historia que trata temas de total actualidad. Nuestra ratita es acusada de ser una presumida por su forma de vivir la vida, los chicos le piden matrimonio sin conocerla, y ella no para de escuchar tópico tras tópico (tareas del hogar, maternidad…) hasta que conoce a un gato que parece que cumple los requisitos de hombre corresponsable e igualitario. Aunque a ella quien verdaderamente le gusta es su hermana gata, con quien acaba formando una preciosa familia.</p>
Érase dos veces La Sirenita

Érase dos veces La Sirenita

<p>Érase dos veces una criatura del mar conocida como La Sirenita. Una sirenita que, en esta ocasión, no renunciará a su propia identidad por amor, y nadie le pedirá que lo haga. En esta versión hay una historia de amor pero nadie le pide a la protagonista que renuncie a su propia voz por amor. La relación entre los protagonistas es equilibrada e igualitaria, sin grandes sacrificios ni chantajes. Una historia dónde es él quien decide convertirse en tritón para poder vivir en el mar.</p>
Érase dos veces Los Tres...

Érase dos veces Los Tres...

<p>Érase dos veces dos cerditos y una cerdita. Y un lobo que, en esta ocasión, no soplará, soplará… pero unos cuantos prejuicios derribará. En nuestra versión el lobo, lejos de querer hacer daño a los cerditos, quiere avisarles de lo fuerte que sopla el viento en el bosque. Pero ellos, aterrorizados, huyen siempre despavoridos y no le dejan explicarse. Perfecto para trabajar los prejuicios y los estereotipos de género.</p>
Érase dos veces Pinocho

Érase dos veces Pinocho

<p>Érase dos veces una marioneta llamada Pinocho. Un Pinocho al que, en esta ocasión, no le crecerá la nariz y aprenderá a tomar sus propias decisiones. La nariz que crece en este cuento no es la de Pinocho, sino la de los adultos que le rodean, empezando por el hada y terminando por su padre Giuseppe. Una reflexión sobre las mentiras, la obediencia ciega y la necesidad de de educar a nuestros peques en la auto responsabilidad. Porque seguro que nosotros mentimos mucho más a nuestros hijos de lo que ellos nos mienten a nosotros.</p>
Érase dos veces Rapunzel

Érase dos veces Rapunzel

<p>Érase dos veces una joven llamada Rapunzel. Una Rapunzel que, en esta ocasión, vencerá sus miedos acompañada por un príncipe poco convencional. Esta nueva versión nos cuenta como los miedos nos atan y nos impiden cortar nuestras propias cadenas y abandonar nuestras altas torres. Además, mostramos un príncipe poco común, que ejerce los cuidados en su familia, sabe escuchar e incluso tejer. No le dice a Rapunzel lo que debe hacer, sino que la acompaña en sus propias decisiones.</p>