Armando Bastida

Soy padre de tres hijos y Enfermero de Pediatría. Los primeros años de mi profesión los dediqué a la atención extrahospitalaria, donde a bordo de una ambulancia pasé seis años atendiendo emergencias de toda índole. En 2006, cuando nació mi primer hijo, decidí dar un cambio a mi vida profesional y empecé a formarme y aprender todo lo relacionado con la salud infantil, la educación y la alimentación de los más pequeños. Así, me atreví a hablar de ello en un modesto blog a la vez que comenzaba a trabajar en Atención Primaria, tanto en el servicio de adultos como en pediatría. Desde 2008 formo parte del equipo de Pediatría del Centro de Atención Primaria EST de Terrassa (Barcelona), a la vez que me adentro en la escritura a través de Bebés y más, el portal de maternidad y crianza de habla hispana de mayor audiencia, donde he publicado más de 3.500 entradas. Tras años de formación, aprendizaje y práctica en la consulta y en casa, ahora ha llegado el momento de ampliar horizontes para poder seguir ayudando a quienes deseen tener esas herramientas que a todos los padres nos habría gustado tener al nacer nuestro bebé.

Armando Bastida

Soy papá
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Soy papá

<p>Tener un hijo es relativamente fácil. Ser padre, no. No lo es porque nadie te prepara para ello y nadie te enseña cómo hacerlo. Como mucho te dicen aquello de que tienes que aprovechar para dormir porque luego no lo podrás hacer o te aconsejan que aproveches su infancia porque crecen rápido; pero a la hora de la verdad, todo se pone patas arriba quieras o no, porque un bebé es un ser totalmente dependiente, que podría incluso definirse como egoísta si tenemos en cuenta que solo piensa en su bienestar y poco le importa que las ojeras nos lleguen al suelo. Dicho así suena negativo, un comportamiento a modificar mediante una educación basada en enseñarle que no puede tenerlo todo en la vida. Sin embargo, si no nos quedamos en la superficie, si miramos más allá, podemos llegar a comprender que todo lo que un bebé puede llegar a hacer no es más que una segunda oportunidad que nos da la vida para entender quiénes somos, de dónde venimos y qué es lo realmente importante. Por eso, al nacer mi hijo mayor, que ahora tiene 11 años, decidí esforzarme en entender su manera de ser y decidí abrir mi mente a la posibilidad de que el que estaba equivocado era yo, y no él. Así opté por criar y educar, a él y a sus hermanos, de la manera que consideré mejor, pese a no ser siempre del agrado de la mayoría de la sociedad. Y lo curioso, después de tantos años, es que no sé si es la buena. Ni siquiera considero que mi verdad sea LA VERDAD. Pero es tanto lo que he aprendido en todo este tiempo, con mis tres hijos, y con Miriam, que una manera de plasmarlo es a través de este libro y los dos siguientes. Tres libros que constituyen la suma de todo lo que como padre habría querido leer o escuchar al serlo.</p>