Crianza

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Dormir sin llorar
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Dormir sin llorar

<p>• ¿Por qué sin llorar? • ¿Seguro que no pasa nada por que llore? • ¿Debería dormir del tirón a partir de los 3 meses? • ¿Hace el colecho a los niños dependientes? • ¿Dormirá mejor si se cansa mucho durante el día? • ¿Qué son los métodos de extinción? Este es un libro práctico escrito desde la experiencia sobre el sueño infantil de sus autoras en su papel de madres, y también desde el conocimiento de distintos profesionales de la salud que han colaborado en su elaboración. Es un texto que nace del Foro de padres de www.DormirSinLlorar.com, que en este momento cuenta con decenas de miles de usuarios. Este es el resultado de varios años de trabajo por parte de las autoras, que ha tomado forma como el único libro evolutivo sobre el sueño existente en la actualidad. No está concebido para una lectura lineal y continuada; el ritmo y el orden de lectura están condicionados por las circunstancias que estés viviendo en cada momento. En cada nueva etapa planteada, se puede y se debe retomar el texto con nuevos ojos, lo que te hará descubrir nuevas ideas para el bienestar nocturno de toda la familia. La lectura de Dormir Sin Llorar, El libro de la Web te permitirá saber cómo es el sueño normal de los bebés y cómo evoluciona; de esta manera, conocerás sus necesidades de descanso y podrás elaborar y aplicar tu propio Plan de Sueño personalizado, que sin ninguna duda permitirá el descanso de toda la familia. Gracias a las herramientas que aquí te presentamos, podrás crear un método único: sin sufrir, sin llorar, con amor y con paciencia. </p>
El concepto del continuum
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El concepto del continuum

<p>El alimento para sustentar el cuerpo y las caricias para alimentar el alma ni se ofrecen ni se niegan, sino que siempre están disponibles. Ofrecer a un niño más o menos ayuda de la que pide es perjudicial para su desarrollo. Una vez reconozcamos plenamente las consecuencias del trato que damos a los bebés, a los niños, unos a otros y a nosotros mismos, y aprendamos a respetar el verdadero carácter de nuestra especie, podremos descubrir con mucha más profundidad nuestro potencial para el bienestar. Tres meses antes de publicarse este libro por primera vez en 1975, una amiga me pidió que le dejara la prueba impresa a una pareja que esperaba su primer hijo. Más tarde conocí a Millicent, la esposa, cuando vino a comer a casa con su hijo Seth, que tenía tres meses. Me contó que ella y su esposo Mark, que era médico, estaban convencidos de que mis ideas tenían sentido porque concordaban con lo que  sentían. Estaba muy entusiasmada con la idea de que otros padres leyeran el libro, pero le preocupaba que algunos se desanimaran con la idea de tener que mantener un constante contacto físico con sus hijos durante meses. —Entendí la idea —dijo—, pero estaba segura de que no podría llevar encima el peso equivalente a un saco de patatas de 4,5 a 7 kg. las veinticuatro horas del día. Temo que esto pueda desanimar a la gente. ¿Por qué no sigues solo con la idea de Dejar la compra en el cochecito y llevar en brazos al bebé como he oído que decías por la radio? La mayoría de las madres estarán dispuestas a hacerlo y cuando lleguen a casa desearán seguirlo llevando en brazos. Yo nunca me separé de Seth porque no sentí ningún deseo de hacerlo. —Esa era la idea —le dije—. Solo funciona cuando el bebé está ahí y tú mantienes un contacto físico con él porque así lo sientes y no porque alguien haya dicho que debas hacerlo. Ni tampoco desearás dedicarte a servir a un bebé hasta ese punto, a no ser que lo conozcas y que te hayas enamorado de él.</p>
Etnopediatría
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Etnopediatría

<p>Vivimos en una sociedad privilegiada. El desarrollo tecnológico, científico y nutricional en Occidente es enorme. Sin embargo, nuestros hijos no son los más sanos ni, desde luego, los más felices. Miles de niños tienen un horario de actividades diarias que excede la jornada laboral legal en cualquier país europeo. Por otra parte, las consecuencias de este modelo son preocupantes. Estamos rodeados de una epidemia de trastornos y enfermedades en la infancia: conductuales, como el trastorno por déficit de atención, del espectro autista, hiperactividad, fatiga crónica, depresión, estrés o ansiedad en edades cada vez más tempranas; también alimenticios, como la anorexia, bulimia y sobrepeso. La mayoría tendrá repercusiones en el futuro. Son enfermedades exclusivas de países industrializados. En algo debemos estar equivocándonos. Tenemos de todo y damos de todo a los niños, pero sobre todo cosas materiales. Les estamos privando de la presencia de sus padres, del respeto a sus procesos, del juego libre, del tiempo de ocio sin dirección de adultos, de relacionarse entre iguales sin normas externas. Les juzgamos y comparamos permanentemente. No les dejamos ser. Cada cultura tiene un modelo de crianza, y no es casual. La forma de tratar a la infancia tiene una función social. Está destinada a conseguir un tipo de ciudadanos, y no otro. Únicamente protegiendo la maternidad y la infancia contaremos con alguna posibilidad de conseguir un cambio en nuestra sociedad. Para conseguir un futuro mejor es necesario no olvidar nuestra historia, general e individual. El amor y el autoengaño son incompatibles, porque de la negación del sufrimiento nace el odio desplazado hacia el inocente. Porque el amor requiere de la verdad.</p>
Maternalias
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Maternalias

<p>¿Por qué un libro sobre la historia de la maternidad? ¿Sirve de algo saber cómo se lavaba a los niños, en qué habitación dormían y cómo se les alimentaba? Igual que los acontecimientos históricos han sido como han sido, en parte, debido a cómo nos han cuidado nuestras madres, también los futuros acontecimientos serán como serán, en parte, debido a cómo cuiden las madres actuales. En Maternalias, Cira Crespo realiza un análisis humanístico en torno a la historia de la maternidad desde los inicios de la cultura hasta la actualidad contando historias aún no contadas, observando por debajo de lo evidente y mostrando lo ignorado. Historias basadas en evidencias de vocabulario y evidencias de arte: El término ‘maternidad’ ha pasado de significar en el siglo IX «tierra nativa» al «estado o cualidad de madre» actual (la ya madre, que no la mujer embarazada). En cuanto a las representaciones artísticas, hemos pasado de las Venus Paleolíticas (primeras imágenes simbólicas representadas por humanos en una época en la que las imágenes masculinas eran prácticamente inexistentes) a la actual imagen de mujer embarazada y madre «todoterreno»: trabajadora, en forma, guapa, atractiva sexualmente... que pasa de contener a su hijo/a en el vientre a recuperar lo antes posible «su vida». Y aquellas épocas de dominio religioso de negación y hasta prohibición de imágenes consideradas impúdicas o de «hermosura escandalosa». En el ejercicio de maternar, a lo largo de la historia se han construido preciosos espacios a base de colaboración, amor, apego, solidaridad y aprendizaje. ¿No te parece todo ello imprescindible para un futuro mejor?</p>
Soy papá
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Soy papá

<p>Tener un hijo es relativamente fácil. Ser padre, no. No lo es porque nadie te prepara para ello y nadie te enseña cómo hacerlo. Como mucho te dicen aquello de que tienes que aprovechar para dormir porque luego no lo podrás hacer o te aconsejan que aproveches su infancia porque crecen rápido; pero a la hora de la verdad, todo se pone patas arriba quieras o no, porque un bebé es un ser totalmente dependiente, que podría incluso definirse como egoísta si tenemos en cuenta que solo piensa en su bienestar y poco le importa que las ojeras nos lleguen al suelo. Dicho así suena negativo, un comportamiento a modificar mediante una educación basada en enseñarle que no puede tenerlo todo en la vida. Sin embargo, si no nos quedamos en la superficie, si miramos más allá, podemos llegar a comprender que todo lo que un bebé puede llegar a hacer no es más que una segunda oportunidad que nos da la vida para entender quiénes somos, de dónde venimos y qué es lo realmente importante. Por eso, al nacer mi hijo mayor, que ahora tiene 11 años, decidí esforzarme en entender su manera de ser y decidí abrir mi mente a la posibilidad de que el que estaba equivocado era yo, y no él. Así opté por criar y educar, a él y a sus hermanos, de la manera que consideré mejor, pese a no ser siempre del agrado de la mayoría de la sociedad. Y lo curioso, después de tantos años, es que no sé si es la buena. Ni siquiera considero que mi verdad sea LA VERDAD. Pero es tanto lo que he aprendido en todo este tiempo, con mis tres hijos, y con Miriam, que una manera de plasmarlo es a través de este libro y los dos siguientes. Tres libros que constituyen la suma de todo lo que como padre habría querido leer o escuchar al serlo.</p>
Una civilización niñocéntrica
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Una civilización niñocéntrica

<p>Hace mucho tiempo que nuestra civilización perdió el eje respecto a la naturaleza de los seres humanos. Hemos sido creados para vincularnos espontáneamente con nuestro entorno, con el respeto y el equilibrio suficientes para vivir en armonía. Sin embargo, hoy estamos perdidos. Generamos violencia, maltrato, guerras, enfermedades y malestar. La buena noticia es que los cambios para crear un contexto amoroso y solidario dependen de cada uno de nosotros: mujeres y hombres adultos. En concreto, ¿qué podemos hacer? Los niños siempre hemos sido la guía más confiable. Se trata de reanudar el camino original, precisamos volver a la fuente. A la raíz. Y las raíces de los seres humanos somos los niños. Los niños reales que hacen parte de nuestro entorno, tanto como los niños que nosotros hemos sido o los niños que nacerán en cualquier momento. Antes, ahora o más tarde, es igual. Los niños nacemos en eje con nosotros mismos. Llegamos a la vida terrestre sin lenguaje sin cultura sin mandatos sin juicios de valor sin moral sin miedo. Solo pretendemos desarrollar nuestro sí mismo en armonía. Una civilización respetuosa, amorosa, solidaria y beneficiosa para todos debería ser niñocéntrica. Es decir, organizada según las necesidades de los más pequeños. Adaptada a los más pequeños. Fácil y dichosa para los más pequeños. ¿Cómo haríamos algo así? Es relativamente sencillo. En todas las áreas, deberíamos estar al servicio de los niños, y no al revés. Deberíamos adaptarnos a todo aquello que el niño manifiesta o reclama en lugar de pretender que los niños se adapten a la comodidad de los adultos. ¿Hasta cuándo? Hasta que el niño se sienta confortable. Esa es toda la medida: El confort de un niño. Por eso, en el presente libro ofrezco propuestas concretas centradas en el bienestar original del ser humano, destacando los vínculos primarios, es decir, la relación cariñosa entre adultos y niños. Estoy segura de que si confiáramos en la naturaleza instintiva de cada niño, recuperaríamos el sentido común, la alegría y la prosperidad. Y, sobre todo, recuperaríamos algo que hemos perdido hace muchas generaciones: la capacidad de amar al prójimo.</p> <p><strong>Laura Gutman</strong> es investigadora de la conducta humana y escritora. Ha publicado doce libros, el último de ellos, “Una civilización niñocéntrica”, con Editorial OB STARE. Desde 1990 y hasta la fecha, ha impartido numerosos seminarios y conferencias en distintos países, centrándose en la metodología de la construcción de la biografía humana. Dirige la Escuela de Capacitación en Comportamiento y Desarrollo Humano y Metodología de la Biografía Humana; y una escuela on line a la que asisten aprendices de 25 países. Contacto: <a href="http://www.lauragutman.com.ar/" target="_blank" style="color:#007dbc;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;">www.lauragutman.com.ar</a></p>